Hay “norte” en el DF y no me gusta.
Prefiero tragar tierra de la playa del Golfo de México, que tragar tierra de esta contaminada ciudad.
Además aquí se caen los árboles a la menor provocación.
Además el ambiente de por sí seco, se torna más seco.
Además… el norte sin playa no es norte.
Archivos para Febrero, 2009
Las cosas non gratas…
Publicado en Cotidianidad, Personal el Febrero 28, 2009 por AleAprendiendo algo más que a escribir…
Publicado en Personal, Recuerdos el Febrero 21, 2009 por AleAprendí a escribir casi a la par que aprendí a usar una máquina de escribir.
Sentada casi abajo de una mesa de comedor que hizo las veces de mesa de redacción. Sobre una sillita de madera la máquina de escribir mecánica y en la otra sentada yo.
Mi tarea consistía en transcribir el texto escrito en una hoja de papel revolución cortada a la mitad.
Aprendí a usar la máquina de escribir con tres dedos de la mano izquierda y uno de la mano derecha. Hasta la fecha sigo escribiendo igual. Más de una persona se ha reído de verme escribir con velocidad con mis cuatro dedos de ambas manos.
Mi tarea también consistía en pedir una jarra de limonada con muchos hielos que los ayudaran a mitigar un poquito el calor del trópico.
Aprendí a escribir a máquina “por amor al arte”, todo por hacerle compañía a mi padre y a mi hermano.
Así, solamente por estar junto a él, porque me gustaba lo que hacía, porque me gustaba estar a su lado. Nunca sentí el calor agobiante de esa pieza de la casa. No tengo en mi recuerdo más que las imagenes de su figura y la de mi hermano uno en un extremo de la mesa y el otro en el otro extremo.
Aprendí a encuadrar las fotografías, aunque no lo hice hasta más tarde.
Aprendí que las líneas rojas del marcador de cera se quitaban con un poquito de crema untado en un pañuelo desechable, solo con el propósio de volver a marcarlas.
Aprendí que una fotografía vertical podía hacerse apaisada con aquellas líneas rojas.
Aprendí a armar los dommy’s para enviarlos en cada paquete junto con los textos, las fotografías y mi trabajo: mis hojitas con la transcripción de las cabezas y pies de fotos.
En aquel momento no me dí cuenta, pero en ese proceso no solamente aprendí a escribir a máquina, ni a armar el paquete para la impresión del semanario.
Aprendí a conocer a mi padre.
Piropos…
Publicado en Personal, Recuerdos el Febrero 14, 2009 por AleNunca me han gustado los piropos.
Siempre los he sentido, en cierto modo y salvo contadas excepciones, una invasión a mi espacio privado.
Recuerdo lo que creo fue el primer piropo que recibí. Fue cuando me encontraba en el espacio temporal entre ser niña y ser adolescente. Iba caminando por la calle, y los ocupantes de un carro al pasar me dijeron algo. No recuerdo que era pero tenía que ver con mis piernas.
Siempre que alguien me dice en la calle “mamacita”, invariablemente pienso “sí, pero no de tus hijos, pendejo”.
Nunca lo he dicho en voz alta, siempre lo he pronunciado para mí misma.
Hay piropos que a pesar de mi disgusto, tienen algo grato.
El único piropo que me ha desconcertado, de algún extraño ha sido uno que escuché de alguien hace años. Al pasar junto a esa persona me dijo: “qué bonitos ojos”.
El piropo que más me ha hecho pensar lo escuché hace días. Caminando por Reforma, de pronto ví que frente a mí venía un grupo de hombres caminando. Eran muchos, ví al grupo pero no ví a ninguno en particular. Al cruzarnos de frente, escuché muchas cosas, pero lo que se me quedó grabado fue que alguien dijo “Adios Barbie!”…
Me sentí total y absolutamente plástica.