Despertar a la hora que mi reloj biológico indique.
Una taza de café por la mañana.
Ducharme al final de un dia ajetreado y caluroso.
La sensación refrescante del agua al pasar por mi garganta.
Tomar una cerveza o una copa de vino con mis amigos.
Las sonrisas de Emilianito.
Sus besos y sus abrazos repetidos uno tras otro, y su bendita inocencia incansable.
Llegar a la estación del metro y que al mismo tiempo llegue el tren con espacio suficiente.
Caminar siempre con un buen par de zapatos tenis puestos.
Las sonrisas inesperadas.
Poder distender un ambiente tenso.
Su mirada.
Su sonrisa.
Las historias largas de la infancia de mis padres, repetidas en cualquier charla de sobremesa.
Pueblear.
Escuchar música.
Tomar fotografías.
Escribir.
Abrazar.
Sus abrazos.
Sus besos, por supuesto.
Sus sms inesperados.
Ver crecer mis plantitas.
Las tardes-noches de pelicula con mis sobrinos comiendo palomitas hasta hartarnos.
Dar sin esperar recibir.
Dar por haber recibido.
Dormir 8 horas sin despertar.
Los abrazos de mi mamá.
Comer pasta.
Los chocolates.
Archivos para Abril, 2009
Me gusta…
Publicado en Personal, Recuerdos el Abril 26, 2009 por AleIgnorancia
Publicado en Frases, Personal el Abril 25, 2009 por Ale Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Albert Einstein
… A lo mejor por eso me pudre tanto que haya gente que crea (y pregone) que todo lo sabe.
De recuerdos acuosos…
Publicado en Personal, Recuerdos, Veracruz el Abril 23, 2009 por AleNo recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez en mi vida que fui a la playa.
Sin embargo tengo recuerdos inolvidables de momentos en el mar cuando era niña y no tan niña.
En mi mente, como fotografías pasando de una mano a la otra, veo muchos momentos fijos del mar visto desde el pavimento.
O al mismo mar visto desde la arena.
Me recuerdo chapoteando en la orilla.
O sentada esperando que las olas rompieran justo donde yo tenía mis pies.
Recuerdo mi traje de baño, pero no logro distinguir si era azul o blanco.
Me recuerdo también de vuelta a casa caminando, cansada y llena de arena.
Y lo menos grato: me recuerdo con manchas de chapopote en la planta de los pies.
Por eso mi papá casi nunca nos daba permiso de ir, hasta que llegó el momento en que en definitiva los suspendió.
Recuerdo a mi madre encantada disfrutando el mar.
Recuerdo la imagen de un mar embravecido arrastrando a la orilla un barco que no pudo contra la fuerza de la naturaleza y quedó encallado en la orilla.
Me recuerdo a través de los años frente al mar, junto a el, a su lado… y muy lejos.
Recordar el mar me hace pensar (y sentir) en la calma y en la tormenta.
Quizá por eso cuando pienso en mar pienso en inmensidad, pienso en vida y pienso en muerte… pienso en todo.