Desde hace una semana la ciudad parece inmersa en un eterno domingo.
El encierro forzoso para todos, en mayor o menor medida ha sacado a flote muchas cosas. Unas buenas y otras no tanto.
Una velo de desconfianza nos cubre, nos atrapa.
Pero también un velo se descubre y deja al descubierto nuestros malos habitos de higiene.
Todo el que vive en la ciudad de México y viaja en metro ha padecido el infortunio de toparse con alguien que casi le estornuda en la cara, o que se tapa la boca con la mano y luego pone esa misma mano en los barandales, en los tubos de los vagones.
¿A quién no le han tosido casi en la cara?
Eso es parte de la cotidianidad, eso es parte de nuestros habitos de higiene.
A eso le deberiamos sumar que vivimos hacinados. Veinte millones de personas es demasiada gente para un espacio de tierra tan reducido.
Todos van de prisa, así es como viven sus vidas.
Se vive la mayor parte del tiempo fuera de nuestros hogares y la mayoría de la gente no sabe disfrutar ese espacio íntimo. Pero no todo es negativo, o al menos no a través de mi óptica.
A mi me gustan los cielos azules y las nubes algodonosas.
Me gusta poder ver la luna en cualquier de sus fases, cuando comienza la noche o al amanecer. Me gustan los atardeceres de cielo multicolor.
Estos días, aparte de ver tapabocas en los rostros y mucha menos gente en la calle de lo que es habitual, he podido ver el cielo que me llena el alma, el cielo que me hace brillar los ojos.
¿Por qué no también disfrutamos lo positivo que una situación extrema (que parece más fictícia que real) nos está aportando?
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¿Podremos ver más allá de lo evidente?
Publicado en Cotidianidad, Personal, Seguridad, Sociedad el Mayo 1, 2009 por AleLas cosas non gratas…
Publicado en Cotidianidad, Personal el Febrero 28, 2009 por AleHay “norte” en el DF y no me gusta.
Prefiero tragar tierra de la playa del Golfo de México, que tragar tierra de esta contaminada ciudad.
Además aquí se caen los árboles a la menor provocación.
Además el ambiente de por sí seco, se torna más seco.
Además… el norte sin playa no es norte.