Desde hace una semana la ciudad parece inmersa en un eterno domingo.
El encierro forzoso para todos, en mayor o menor medida ha sacado a flote muchas cosas. Unas buenas y otras no tanto.
Una velo de desconfianza nos cubre, nos atrapa.
Pero también un velo se descubre y deja al descubierto nuestros malos habitos de higiene.
Todo el que vive en la ciudad de México y viaja en metro ha padecido el infortunio de toparse con alguien que casi le estornuda en la cara, o que se tapa la boca con la mano y luego pone esa misma mano en los barandales, en los tubos de los vagones.
¿A quién no le han tosido casi en la cara?
Eso es parte de la cotidianidad, eso es parte de nuestros habitos de higiene.
A eso le deberiamos sumar que vivimos hacinados. Veinte millones de personas es demasiada gente para un espacio de tierra tan reducido.
Todos van de prisa, así es como viven sus vidas.
Se vive la mayor parte del tiempo fuera de nuestros hogares y la mayoría de la gente no sabe disfrutar ese espacio íntimo. Pero no todo es negativo, o al menos no a través de mi óptica.
A mi me gustan los cielos azules y las nubes algodonosas.
Me gusta poder ver la luna en cualquier de sus fases, cuando comienza la noche o al amanecer. Me gustan los atardeceres de cielo multicolor.
Estos días, aparte de ver tapabocas en los rostros y mucha menos gente en la calle de lo que es habitual, he podido ver el cielo que me llena el alma, el cielo que me hace brillar los ojos.
¿Por qué no también disfrutamos lo positivo que una situación extrema (que parece más fictícia que real) nos está aportando?
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¿Podremos ver más allá de lo evidente?
Publicado en Cotidianidad, Personal, Seguridad, Sociedad el Mayo 1, 2009 por AleEl retorno
Publicado en Personal, Seguridad, Sociedad, Veracruz, Viajes el Diciembre 31, 2008 por AleApenas tengo unos días de haber retornado y ya voy de regreso.
Retornar a las comidas que casi se juntan con las cenas, a los cafés con leche, al bullicio interminable es gratísimo.
Retornar al verano en pleno invierno, al mar, al calorcito de la familia es magnífico.
Pero retornar a la imagen del ejército rondando las calles de la ciudad (lo cuál a decir verdad no es una imagen del todo anormal según el registro de mi memoria), no es igual de maravilloso.
Por esas cosas y mucho más, Veracruz se respira inseguro… no me cabe duda.
De charlas espontaneas
Publicado en Personal, Seguridad el Septiembre 24, 2008 por AleMe gusta poder entablar una conversación con gente desconocida.
Lo que me disgusta de hacer eso que disfruto, aquí en el DF, es tener que cuidarme de lo que le digo a los taxistas, por ejemplo.
Hace días un compañero de trabajo al que había visto varias veces (hasta coincidimos en una fiesta en cierta ocasión), pero con quien nunca había tenido la oportunidad de conversar, se acercó a pedirme datos de trabajo se presentó y me dijo “¿no te parece feo que trabajemos en el mismo edificio y no nos conozcamos ni sepamos como nos llamamos?“.
Yo creo que es más feo que trabajemos juntos, sepamos como nos llamamos… y nos pongamos zancadillas.
Amanecer violento
Publicado en Seguridad, Sociedad el Septiembre 16, 2008 por AleHace seis años, un 11 de septiembre, desperté alrededor de las 8 de la mañana. Esa madrugada había llegado a casa casi a las 5. Fue una época viviendo jornadas de trabajo de más de 12 horas días, trabajando de lunes a domingo. Sin días de descanso ni tiempo para nada.
Ese día me arreglé rápido y me fuí a la oficina.
Al llegar ahí estaban todos comentando lo que había pasado en NY y el impacto de lo ocurrido no dejaba de arrastrarnos, de tocarnos las fibras profundas.
Hoy me desperté y escuché a mi madre decirle a mi padre “algo pasó en Morelia, pero no sé bien qué es”.
Inmediatamente me levanté y encendí la computadora para entrar a los sites de noticias.
Efectivamente un atentado en Morelia.
Aquí se corrió la voz de que iba a ocurrir algo similar y obviamente el parque de la ciudad lució vacío, muy poquita gente dando el grito en una noche sin nubes en el cielo, pero con una pesadez muy fuerte en el ambiente.
Hay una fotografía que me impactó mucho más que el resto, en ella se ve un par de tenis ensangrentados.
Yo creo que muy a pesar de cualquier “pero”, nuestro país no se merece todo lo que le está ocurriendo.
Ni se merece el terror que se está sembrando, ni los gobernantes que tiene.
15 de septiembre
Publicado en Seguridad, Sociedad, Veracruz el Septiembre 15, 2008 por AleComo buena grinch que soy para muchas cosas, pienso que la fiesta nacional por excelencia es un verdadero mitote del que la sociedad se cuelga como un pretexto más para reunirse y hacer jolgorio.
Con qué cara (aunque debería escribir garganta) gritan a todo pulmón un ¡Que viva México!, aquellos que viven recibiendo y ofreciendo mordidas a diestra y siniestra, aquellos que son creadores de fuentes de empleo mal pagadas y explotadas, aquellos maestros que amparados en una supuesta bien respaldad lucha sindical dejan sin clases a miles de niños, aquellos que ocupan cargos de elección popular a donde llegan única y exclusivamente para servirse del pueblo… por ejemplificar con algo, solamente.
Hace un año me reuní en la casa de la familia de una de mis mejores amigas, me encanta esa gente porque cualquier pretexto es bueno para armar fiesta y lo saben hacer en grande.
Hace un año desde la azotea de una de las casas donde estabamos se veían los fuegos artificiales de Xalapa y alcanzabamos a ver los de Coatepec y Xico.
Hace un año no tenía ni la más remota idea de que mi vida iba a dar un giro de tantos grados para colocarme donde estoy ahora.
Este año se respira cierto temor en el ambiente. Hace unos días, en esta pequeñita ciudad al sur de Veracruz quemaron por tercera ocasión un espectacular que pusieron las fuerzas armadas del país para invitar a la ciudadanía a denunciar cualquier intento de extorsión o actos delictivos.
Hace semanas ronda el ejercito las calles, así como me tocó verlo en alguna ocasión en Michoacán recién estrenado el operativo que implementó el gobierno federal contra el narco.
Hoy platiqué con algunas personas en la calle: la estilista donde fui a cortarme el cabello, la cajera del super, el gerente de uno de los cafés de moda en la ciudad y todos coincidieron en lo mismo: se sienten inseguros y no quieren salir, mucho menos reunirse hoy en el parque a dar el grito.
Esta noche hay rumores, pero son solo eso… rumores.