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Recuerdos musicales

Publicado en Arte, Música, Personal, Recuerdos, Veracruz el Mayo 10, 2009 por Ale

Disfruto la música desde siempre, aunque nunca aprendí a tocar ningún instrumento (quizá debería decir “no he aprendido”, mientras haya vida hay oportunidades).
Disfruto bailar aunque no sé hacerlo bien y soy un poco tiesa para ello.
Hoy mientras buscaba algo de música para acompañar mi mañana me vinieron a la mente imágenes de mi niñez.
En esa época me sabía todos los pasos de moda porque mis hermanos me los enseñaba, lo que resultó que en las fiestas fuera un atractivo para los mayores. Yo simplemente disfrutaba la música.
Los veranos y las vacaciones eran propicias para que nos reunieramos todos los primos y montabamos las coreografías de los artistas de moda.
Pero si no había coreografía qué montar o no estabamos todos reunidos, no era impedimento para que mis hermanos (todos mayores que yo) quitaran la mesa de centro de la sala y nos pusieran música para bailar.
Fuí creciendo a la vez que me fuí haciendo más reacia para bailar.
Y mientras escuchaba la música por la mañana y recordaba mi infancia y a los primos envueltos en la música y el baile, también vinieron a mi mente las imágenes de mi madre bailando con cualquier sonido que fuera rítmico, o imágenes de mi misma cargando a mis sobrinos y bailando con ellos de cachetito .
Y finalmente coroné mi recuerdo con la imagen de la escena final de El amor tiene dos caras.

Pienso que no bailan realmente, pero el encuentro amoroso de esa escena es armónico como la música misma.

De recuerdos acuosos…

Publicado en Personal, Recuerdos, Veracruz el Abril 23, 2009 por Ale

No recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez en mi vida que fui a la playa.
Sin embargo tengo recuerdos inolvidables de momentos en el mar cuando era niña y no tan niña.
En mi mente, como fotografías pasando de una mano a la otra, veo muchos momentos fijos del mar visto desde el pavimento.
O al mismo mar visto desde la arena.
Me recuerdo chapoteando en la orilla.
O sentada esperando que las olas rompieran justo donde yo tenía mis pies.
Recuerdo mi traje de baño, pero no logro distinguir si era azul o blanco.
Me recuerdo también de vuelta a casa caminando, cansada y llena de arena.
Y lo menos grato: me recuerdo con manchas de chapopote en la planta de los pies.
Por eso mi papá casi nunca nos daba permiso de ir, hasta que llegó el momento en que en definitiva los suspendió.
Recuerdo a mi madre encantada disfrutando el mar.
Recuerdo la imagen de un mar embravecido arrastrando a la orilla un barco que no pudo contra la fuerza de la naturaleza y quedó encallado en la orilla.
Me recuerdo a través de los años frente al mar, junto a el, a su lado… y muy lejos.
Recordar el mar me hace pensar (y sentir) en la calma y en la tormenta.
Quizá por eso cuando pienso en mar pienso en inmensidad, pienso en vida y pienso en muerte… pienso en todo.

El retorno

Publicado en Personal, Seguridad, Sociedad, Veracruz, Viajes el Diciembre 31, 2008 por Ale

Apenas tengo unos días de haber retornado y ya voy de regreso.
Retornar a las comidas que casi se juntan con las cenas, a los cafés con leche, al bullicio interminable es gratísimo.
Retornar al verano en pleno invierno, al mar, al calorcito de la familia es magnífico.
Pero retornar a la imagen del ejército rondando las calles de la ciudad (lo cuál a decir verdad no es una imagen del todo anormal según el registro de mi memoria), no es igual de maravilloso.
Por esas cosas y mucho más, Veracruz se respira inseguro… no me cabe duda.

Pasado y presente

Publicado en Personal, Veracruz el Noviembre 16, 2008 por Ale

Mar

Crecí mirando al mar, muchos de mis recuerdos infantiles están relacionados con la arena del mar en los pies, la sal en la piel, la brisa refrescante, corretear las olas que rompen en la orilla y cosas por el estilo.
Crecí mirando el mar y temiéndolo, porque le temía a todo. Miedosa y sobreprotegida crecí. Le temía a los perros, a los gatos, a caminar sola por las calles, a las cuijas, a las cucarachas, a que no llegaran por mí a la escuela (confieso que este temor no es infundado)
Me veo a la distancia del tiempo y del lugar y extraño sentir al mar entrando por mis ojos, inundando mi interior. Extraño aquellas mañanas en que se observaba en total quietud, azul profundo, premonitorio de un día intensamente caluroso. Extraño el murmullo de las olas rompiendo en la orilla.
Me veo a la distancia del tiempo y del lugar y extraño el calor de la gente, el no temer ir caminando por las calles. A lo único que se le podía temer era al sol recalcitrante que hacía que programaramos nuestras salidas para cuando ya no se sintiera tan intenso ¡benditos los días en que se podía hacer eso!
Me veo a la distancia y me recuerdo niña, parada afuera de una tienda llorando porque me había separado de mi madre, estaba perdida. Y pienso que si hoy fuera niña y me hubiera parado afuera de la tienda y se hubiera acercado a mi alguna chica, como en aquel momento se acerco aquella, quizá no me hubiera llevado a casa, como ese día… hace casi 30 años.

En México pasa todo y no pasa nada

Publicado en Sociedad, Veracruz el Septiembre 21, 2008 por Ale

A veces es bueno salir de este pequeño universo en el que aparentemente se tiene todo.
Salir y volver mis pasos a mi tierra me hace ver de nuevo y de cerca la realidad del país. No la de los números y estadísticas de las que hablan los funcionarios públicos que no tienen absolutamente nada que ver con la realidad.
Salir y volver mis pasos a mi tierra me hace reencontrarme, al menos en la memoria (y gracias a la lluvia ininterrumpida vivída días atrás), con el pasado reciente que me recuerda que hace 2 años los habitantes de Tatahuicapan de Juárez tomaron el control de la presa  Yuribia y cerraron las válvulas, dejando sin agua a tres ciudad del sur de Veracruz (entre ellas Coatzacoalcos, por supuesto).
Desde hace más de 15 años ese manantial ha sido nuestro proveedor de agua.
Recuerdo que cuando llegamos a Coatzacoalcos, en 1978 aproximadamente, era indispensable contar con un aljibe y una bomba para no carecer de agua. Sin embargo a veces eso no era suficiente y nos veiamos en la necesidad de recurrir a quienes contaban con bombas de jarra.
Desde que Coatzacoalcos es provisto de agua de esos manantiales, el problema de la escases disminuyó notablemente.
Hace dos años cerraron las válvulas y si bien nos afectó, yo sí apoyé esa acción. Pedian la construcción de caminos, pedian contar con servicios básicos.
El gobierno (sea del color que sea) simplemente se vuelve amnésico y le importa nada cumplir con lo que promete en tiempos de campaña. Las únicas promesas con las que cumple son aquellas que le permiten pagar sus deudas de campaña y continuar avanzando para servirse de su posición.
Han pasado dos años exactamente y las cosas siguen igual, pero eso no parece importarle a nadie.

15 de septiembre

Publicado en Seguridad, Sociedad, Veracruz el Septiembre 15, 2008 por Ale

Como buena grinch que soy para muchas cosas, pienso que la fiesta nacional por excelencia es un verdadero mitote del que la sociedad se cuelga como un pretexto más para reunirse y hacer jolgorio.
Con qué cara (aunque debería escribir garganta) gritan a todo pulmón un ¡Que viva México!, aquellos que viven recibiendo y ofreciendo mordidas a diestra y siniestra, aquellos que son creadores de fuentes de empleo mal pagadas y explotadas, aquellos maestros que amparados en una supuesta bien respaldad lucha sindical dejan sin clases a miles de niños, aquellos que ocupan cargos de elección popular a donde llegan única y exclusivamente para servirse del pueblo… por ejemplificar con algo, solamente.
Hace un año me reuní en la casa de la familia de una de mis mejores amigas, me encanta esa gente porque cualquier pretexto es bueno para armar fiesta y lo saben hacer en grande.
Hace un año desde la azotea de una de las casas donde estabamos se veían los fuegos artificiales de Xalapa y alcanzabamos a ver los de Coatepec y Xico.
Hace un año no tenía ni la más remota idea de que mi vida iba a dar un giro de tantos grados para colocarme donde estoy ahora.
Este año se respira cierto temor en el ambiente. Hace unos días, en esta pequeñita ciudad al sur de Veracruz quemaron por tercera ocasión un espectacular que pusieron las fuerzas armadas del país para invitar a la ciudadanía a denunciar cualquier intento de extorsión o actos delictivos.
Hace semanas ronda el ejercito las calles, así como me tocó verlo en alguna ocasión en Michoacán recién estrenado el operativo que implementó el gobierno federal contra el narco.
Hoy platiqué con algunas personas en la calle: la estilista donde fui a cortarme el cabello, la cajera del super, el gerente de uno de los cafés de moda en la ciudad y todos coincidieron en lo mismo: se sienten inseguros y no quieren salir, mucho menos reunirse hoy en el parque a dar el grito.
Esta noche hay rumores, pero son solo eso… rumores.